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    Ciclista se salva milagrosamente al caer en barranco del “Camino de la muerte”

    Una ciclista cayó en un acantilado de mas de 100 metros de profundidad en el Camino de la Muerte de Bolivia, tras perder el control de su bicicleta.




    La ciclista noruega Maria With Hoen, estaba de viaje por América del Sur y decidió unirse a una fascinante excursión que la llevaría a recorrer la peligrosa carretera boliviana, desde la cual se puede observar la imponente selva amazónica. Pero la bicicleta que montaba la joven de 21 años golpeó contra una roca, saliéndose de control y provocando que cayera desde el borde del acantilado.

     

    Recorriendo rutas peligrosas

     

    Una de las rutas más peligrosas en todo el mundo es precisamente El Camino de la Muerte en Bolivia, en el cual se muere un promedio de 300 personas al año.

    Ver: Diferencias básicas entre cicloturismo y bikepacking

    Esta vía, llamada así por los lugareños, es considerada uno de los tramos más peligrosos del mundo; tiene desde su cumbre un recorrido total de 65 kilómetros y atrae al menos unos 25.000 ciclistas aventureros cada año.

    María asegura que el día del accidente había ocurrido un deslizamiento de tierra en la carretera principal de la zona, por lo que estaba permitido el tránsito de autos. Se les notificó que debían mantenerse del lado izquierdo para que los automóviles pudieran pasar; en virtud de ello sería muy cuidadosa y trató de andar más lento de lo que lo hace regularmente. La ciclista vio un cambió delante de ella y se enfocó en la posibilidad de que viniera un coche de frente, en ese instante su rueda trasera debió golpear una roca, enviándola directo por el acantilado.

    Indicó acerca del accidente: “En el momento que perdí el control de mi bicicleta, salí disparada por el borde del acantilado, afortunadamente tuve la suerte de caer sobre mi espalda y no sobre el cuello, lo cual me habría dejado inmovilizada para siempre

     

    Un rescate increíble

    María, en compañía de otros 15 viajeros, decidió montar bicicleta en El Camino De La Muerte de Bolivia en el mes de marzo en el año 2015. Los compañeros de ruta creyeron que María había muerto tras la caída; increíblemente cayó sobre su espalda y quedó atrapada en una pequeña cornisa ubicada a unos 25 pies de la cima. Al caer a la cornisa necesitó gritar pidiendo auxilio ya que no era visible desde el acantilado, los guías turísticos la auxiliaron; tuvieron que bajar una camilla usando cuerdas.

    Fue trasladada de urgencia al hospital donde los médicos le  informaron que se había roto la espalda, inmediatamente la llevaron a cirugía buscando prevenir que quedara paralítica de forma definitiva. “Me dijeron que debían someterme de inmediato a una cirugía para evitar quedar paralizada ya que tenía muchas fracturas

    Durante siete horas los cirujanos la operaron para reconstruir sus vértebras que habían quedado aplastadas con la caída. Esa operación fue todo un éxito y a la semana ya estaba dando sus primeros pasos. El implante de metal que le colocaron en su espina dorsal le ayudó, la recuperación fue exitosa y en 15 días pudo volver a su hogar en Noruega.

     

    Acerca de este accidente, resalta la ciclista:

    Cuando fui llevada al hospital comencé a perder la movilidad de mis piernas, mientras más me acercaba al hospital menos las podía sentir, había entrado por completo en  estado de shock”.

    Estaba aterrada, los médicos no sabían si podría recobrar la movilidad; con paciencia y determinación finalmente estoy logrando que mi cuerpo se fortalezca y mi espalda finalmente sea lo suficientemente fuerte como para poder apoyarme de nuevo“.

    La recuperación fue un proceso sanador de cuerpo y alma

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    Afortunadamente los cirujanos que la operaron pudieron reconstruir su espina dorsal, sin embargo debido a las múltiples heridas que sufrió, tuvieron que dejarla incapacitada por unos cuantos meses, con el fin de que pudiera tener una recuperación satisfactoria.

    María comenzó su recuperación dos años después, luego de hacer terapia física intensa, de someterse a dos operaciones y de haber eliminado la fusión dorsal que le habían implantado.

    Después de sobrevivir a este aparatoso accidente, María dijo que ha sido un milagro haber sobrevivido a la caída “cuando me fui directo por el borde me pude ver como una pequeña gota cayendo directo al fondo del abismo. En ese momento ya había aceptado mi inminente muerte“.

    Ha sido increíble, desde diciembre he podido esquiar tres veces e incluso ya corrí hace unos pocos días por primera vez“.

     

    Frases que motivan

    Recuerdo que la alegría por haber sobrevivido era mayor que el miedo que sentí al creer que moriría, aunque el intenso dolor en mi espalda ensombreció todo“.

    He sido tan afortunada de sobrevivir a este accidente que quisiera poder compartir con los demás, las lecciones que he aprendido de esta situación

    Una recaída reavivó viejos temores

    Dos meses después de la operación comenzó a sufrir dolores intensos y experimentó la disminución de las funciones motoras del lado izquierdo de su cuerpo, como resultado de que uno de los tornillos de metal de su espalda le comenzaba a presionar los nervios.




    Cuenta que el dolor era insoportable y que incluso le dolía mucho más que la fractura que sufrió con la caída, y sucedió lo que no creía ni quería: debió someterse a una segunda cirugía en la columna vertebral para sustituir el implante de su lado izquierdo, que era el causante del dolor.

    Para la joven deportista, la parte más difícil ha sido la recuperación porque hubo daños a nivel de nervios y tejidos, la imposibilidad de caminar o sentarse de forma adecuada durante un par de meses más, el no poder ir al baño por cuenta propia.

     

    Los últimos pasos a una recuperación definitiva

    En junio de 2016 finalmente le removieron el implante espinal, lo que ha acelerado su recuperación. No ha sido fácil pero ha tenido un final feliz, su columna está totalmente curada y es lo suficientemente fuerte como para mantenerse en pie por sus propios medios.

    La meditación, el yoga y la terapia física la han ayudado a recuperar la movilidad, a recobrar la alegría y aceptar la situación.




    Esta experiencia ha sido una bendición para ella, un desafío que agradece por el gran aprendizaje que le ha permitido obtener, comprendiendo así lo que de verdad quiere en la vida. María estaba devastada, la caída y el tiempo que debió permanecer inmovilizada, le hicieron comprender que hay cosas más importantes en la vida y que las pequeñeces por las cuales se preocupaba antes no eran nada comparado con lo que estaba viviendo durante ese terrible momento.

    Una nueva María había nacido ese mes de marzo en Bolivia tras sufrir una aparatosa caída en un acantilado en El Camino De La Muerte.

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