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    El entrenador de ciclismo que no sabías que tenías

    En este artículo descubrirás como puede ayudar el dolor con tu entrenamiento de ciclismo. El dolor aumenta tus sensaciones y debe ser tomado como una buena señal de que tu sistema nervioso está trabajando duro, es una muestra de que estas trabajando duro y que lo estás haciendo bien. El dolor puede ser usado como otra forma de medir tu entrenamiento ya que la frecuencia cardiaca juega un papel predominante. Si tienes una rutina de entrenamiento fuerte tu ritmo cardiaco debería estar en 190 pulsaciones por minuto, así que en este caso deberías presentar dolor muscular.

    En una rutina de entrenamiento fuerte el dolor muscular es una señal de que necesitas comida o hidratación. No es ningún secreto que a los ciclistas les molesta sufrir de dolor muscular durante sus carreras; no es algo de lo que ellos se sientan particularmente orgullosos, sobre todo en un deporte que se enorgullece por la capacidad de manejar el dolor.
    Muchos ciclistas de hoy en día recuerdan que todo lo que ha valido la pena en su vida deportiva ha implicado dolor, sufrimiento y trabajo duro. Esa es la recompensa más dulce. Muchos de ellos afirman que descubrirlo es poderoso y adictivo.




    Como ciclista a la hora de tu entrenamiento quizás te hagas estas preguntas: ¿Por qué? ¡Esto es horrible! ¿Cuántas horas más tendré que soportarlo? ¿Por qué hago esto? ¿Realmente lo necesito? Y una larga lista de “peros, paras y por qués”. Todo el entrenamiento se convierte en un problema cuando las cosas se ponen difíciles y lo difícil supone dolor. Es así como puedes revisar algunas de las afirmaciones que hace Rebecca Rusch, la Reina del Dolor donde declara haber trabajado conscientemente en la construcción de su tolerancia al dolor.

    Ella aconseja aceptar el dolor, manejarlo es mucho más fácil que luchar contra él, así cuando llegues a la meta todo habrá terminado. Recuerda que todo lo que vale la pena implica dolor, sacrificio y trabajo duro. Esto indudablemente hace que la recompensa sea mucho más dulce.

    Estas afirmaciones son correctas

    Los ciclistas más experimentados tienden a sobrepasar su umbral del dolor y admiten que es algo que no disfrutan realmente. En los segundos antes de la llegada tienden a exprimir todo lo que su cuerpo les puede dar, abriéndole la puerta al demonio del dolor. En ese preciso momento las piernas comienzan a arder, pedaleas más fuerte, y comienzan a sentirse muy bien, aunque se estén lastimando mucho más. Los ciclistas saben que ese tipo de daño no durará para siempre, ya a pocos metros de la meta lo más probable es que todos estén sufriendo y realmente no es tan malo, nada con lo que no puedan vivir por un tiempo, especialmente porque saben que el dolor tiene recompensas, el dolor en sí mismo funciona como una recompensa.




    Es en la parte final de toda carrera que hay que pedalear mucho más fuerte, es en ese trayecto donde debes sentirte más ligero. ¿Te duelen los intervalos? ¿Eres feliz al cruzar la meta? Absolutamente. Hay algo muy importante, nunca te dejes enterrar, no te dejes intimidar, una vez que hayas cruzado la línea te das cuenta de lo que eres capaz, hasta dónde has llegado y todo el trabajo que te falta por hacer.

    El dolor del final de la carrera es el más difícil de sofocar. Es al final donde probablemente se sufre indebidamente a causa del hundimiento de tus depósitos de energía, es en ese momento donde solo un poco de hidratación o alguna barra de fibra es capaz de silenciar al demoniaco monstruo del dolor.

    ¿Te has convertido en algún tipo de maestro de dolor?

    Solo tú puedes lidiar con tus demonios, al aprender a replantear tu dolor conoces un poco más de la belleza de la bestia, la has domesticado y ahora es menos salvaje, y en ocasiones incluso un poco dulce, pero así se maneja el dolor. Y eso debe ser suficiente para ti.




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