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    Aprende a usar los frenos de tu bicicleta en rutas dificiles

    La velocidad para el frenado, la ralentización de la marcha y cómo detener la bicicleta, son habilidades esenciales para el manejo que realmente aprendes por instinto, que nadie nos enseña.



    Si bien es cierto que una vez aprendes a montar bicicleta, no puedes olvidarlo. Esto suele representar un problema y no precisamente porque las personas quieran olvidar cómo se maneja una bici, sino porque son muy pocos los que aprenden desde niños a montar una bicicleta como lo necesitas hacer de adulto. Así que visto de esta forma, eso es un problema.

    Existe una diferencia abismal entre deslizarse por el callejón cerca de casa a 8mph con frenos de montaña que bajo la lluvia torrencial en un descenso montañoso a 20mph.

    Si fuiste parte de un programa de entrenamiento juvenil sabrás como frenar adecuadamente, de lo contrario es muy probable que las nociones básicas la hayas aprendido de forma empírica, y ésta es una de las habilidades más esenciales de todas.

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    Por supuesto que tener las nociones básicas te ayuda, pero si alguna vez patinaste o te chocaste contra una esquina, sabes a qué nos referimos, frenar es mucho más que detener la bicicleta. Por esta razón, te mostramos a continuación los consejos básicos para frenar tu bicicleta de forma correcta (sin caerte en el intento):

    1ero: empuja el peso de tu cuerpo hacia atrás

    Por física pura, una vez accionas el freno y la velocidad de tu bicicleta disminuye, todo el peso de tu cuerpo se desplaza hacia adelante cayendo sobre la rueda delantera de tu bici poniendo toda la potencia de frenado en el freno delantero. De esta forma, es más difícil controlar tu bicicleta y detenerte de forma efectiva.

    Si empujas el peso de tu cuerpo hacia atrás mientras frenas para tratar de mantener el peso en la rueda trasera, puedes igualar la fuerza de frenado.
    Si tienes que frenar fuertemente cuando vas a alta velocidad, esto te impide ir de un extremo a otro. Por ello, si debes frenar rápidamente a alta velocidad, mayor será el empuje que deberás ponerle a tu cuerpo hacia atrás; esto sin duda ejerce una gran diferencia en tu potencia de frenado y en el control que tengas sobre tu bicicleta.

    Para aprender a empujar el peso de tu cuerpo hacia atrás, puedes practicar en un estacionamiento o sitio descubierto como un campo de césped donde puedas realizar algunas paradas de emergencia sin mayor inconveniente.
    Alcanza un poco de velocidad, pon las manos en los manubrios, estira los brazos y acto seguido empuja el peso hacia atrás en la silla, mientras que frenas con ambas manos manteniendo bajo tu centro de gravedad en la bici.



    2do: Mantén bajo el centro de gravedad y no toques los frenos en las curvas

    Lo ideal es que reduzcas bastante la velocidad antes de girar para que no tengas la necesidad de pisar los frenos. Si te acercas a una curva con las manos caídas podrás tener una mejor capacidad de frenado a la vez que mantiene tu centro de gravedad más bajo permitiéndote controlar mejor tu bicicleta.

    Cambia tu peso hacia atrás y aplica presión de modo uniforme sobre los frenos, posteriormente suelta los frenos y mantén una velocidad constante durante el giro.
    Cabe destacar, que no todo en la vida es perfecto, con esto quiero decir que si vienes a alta velocidad y necesitas disminuirla, aplica un ligero toque. Ahora, si quieres ir directo al suelo, frena de forma brusca y violenta en un giro, esta sin duda alguna es la receta perfecta para el desastre.

    Pisar los frenos en una curva es lo último que deseas hacer, porque causa entre otras cosas, pérdida de tracción. ¡Jamás toques el freno delantero mientras tomas una curva! Es una regla que sí o sí debes cumplir si quieres seguir rodando.

    Cuando estás en una curva llegas al límite de tracción de tus neumáticos, así que cuando agregues fuerza de frenado te acercas a romper ese límite y deslizar el neumático. Usa en cambio, el freno trasero para que logres una desaceleración gradual.

    3ero: Esto es muy importante: ¡Relájate!

    Debes relajarte mientras conduces y confiar en tus habilidades. Si tus brazos y hombros se mantienen tensos cuando pises los frenos, tu cuerpo no será capaz de absorber las fuerzas de frenado y esto ocasiona que tus manos detengan bruscamente la bicicleta, mucho más de lo que tenías previsto evitando a su vez que se te haga difícil mantener el control total de tu bicicleta.



    Lo ideal es aflojar los hombros, mantengas los codos doblados y relajes tu agarre, con esto puedes modular tu velocidad empleando la flexibilidad que necesitas para maniobrar alrededor de los obstáculos y logres mantener el control.

    4to Aprende también en terreno mojado

    Ten en cuenta que cuando el terreno está mojado, la tracción de tus neumáticos es menor y requiere al menos tres veces del tiempo cuando el pavimento está mojado. En este caso, debes hacer un toque más ligero para el frenado en terrenos mojados.

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    Cuando conduces en terreno mojado, es mucho más difícil reducir la velocidad hasta detenerte, por esa razón, muchas personas que no conocen cómo frenar de forma adecuada en terreno mojado, suelen tirar de los frenos con más fuerza y generalmente terminan chocando o cayéndote ya que las ruedas terminan bloqueándose.

    Si el terreno es muy resbaladizo, lo mejor es que apliques más presión usando el freno trasero y así evitas que la rueda delantera se bloquee.

    5to y más importante: Prepárate para el éxito

    Para prepararte para el éxito, puedes utilizar neumáticos con buena tracción. La mayoría de los pilotos experimentados hacen su recorrido en la carretera con neumáticos de 25 a 28mm a menos de 100psi. Esto permite que tengas un paseo agradable en la mayoría de las superficies, pero a una velocidad lo suficientemente rápida como para hacer paseos grupales y las carreteras de entrenamiento en tu área.



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