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    5 Consejos para evitar el desvanecimiento en una carrera larga

    Todo corredor puede iniciar una carrera de resistencia con mucha fuerza, pero terminar la carrera con la misma fuerza requiere de algunas habilidades y destrezas. Sigue leyendo porque en el siguiente artículo te indicaremos cómo hacer para que no te desvanezcas a la mitad de una carrera importante.

    Todos los corredores han estado en esa situación de grandeza donde se sienten invencibles durante las primeras 60 millas de una carrera importante. Pero justo cuando te sientes más poderoso la energía de tu cuerpo comienza a desvanecerse. Entramos en un estado en el que nos hacemos preguntas como: ¿Qué paso con toda la fuerza que sentía? ¿Podré terminar la carrera? Todo esto mientras vemos a todos los demás corredores pasar junto a nosotros, golpeando nuestro ego y haciendo trizas nuestras ganas de continuar.

    El desvanecimiento físico y psicológico es la respuesta que genera tu organismo cuando has estado haciendo algo mal durante la primera etapa de la carrera. Continúa con nosotros para que tengas los mejores consejos para que puedas terminar la carrera con la misma fuerza con la que la comenzaste.

    Administra bien tu fuerza

    Los grandes entrenadores recomiendan guardar toda la fuerza posible para la segunda mitad de la carrera, si tienes una salida muy rápida al inicio de la carrera eso hará que tu fuerza se acabe más rápido, haciendo sentir tu cuerpo débil y desvanecido. Esto ocurre porque al emplear toda la fuerza en corto tiempo, los músculos comienzan a consumir todas las reservas energéticas, y estas no se recuperan tan fácilmente dejándote sin fuerzas justo cuando más lo necesitas.

    ¿Qué puedo hacer?

    Mantén el ritmo en carreras largas: Al entrenar con recorridos largos estarás trabajando tu resistencia. Lo ideal es que en este tipo de recorridos mantengas tu ritmo al 70% de tu frecuencia cardiaca máxima. Muchos corredores se apoyan en un monitor de ritmo cardiaco de muñeca o tipo reloj, teniendo conciencia de su frecuencia cardíaca aeróbica, y pudiendo controlarlas justo en los momentos en que se sienten descompensados muy rápido.

    Una de las alertas que debes tomar en cuenta es tu respiración, esta se vuelve más pesada a medida que el agotamiento muscular invade tu cuerpo.

    Comienza a reponer tus calorías después de la primera hora: Esto va a depender de cuantas millas has recorrido y de cuantas millas te falten para terminar la carrera. Lo que recomiendan los entrenadores es que comiences a reponer esas calorías por fases: ingiere las primeras después de 15 o 20 minutos de carrera, pero recuerda guardar algún cartucho de energía para la segunda etapa garantizando así el combustible necesario para terminar la carrera.

    Mantén los músculos en movimiento lo más que puedas: Detenerse para ir al baño o para comer son prácticas para las piernas bien entrenadas, ya que al estar por mucho tiempo en reposo la sangre se acumula enfriando los músculos. Te sentirás mucho mejor si te mantienes en movimiento lo más que puedas.

    Bebe una botella de agua por hora: La hidratación te da poder. Una vez que te deshidratas, tu sangre se espesa haciendo que los músculos trabajen más. Durante la carrera consume solo onzas cada 15 minutos y entrénate para beber una botella por hora en condiciones templadas, y dos botellas si hace calor.

    Otra de las cosas que ayuda a que tu fuerza no se desvanezca tan rápido es comenzar la carrera bien hidratada, así lo afirma la entrenadora olímpica Gale Bernhardt, coautora de Become a Fat-Burning Machine. «Recomiendo consumir una botella de bebida electrolítica de bajo contenido de azúcar 15 minutos antes de comenzar el viaje».

    Cambia de posición de vez en cuando: Permanecer sentado en la misma posición durante largos períodos de tiempo es mortal para los músculos de apoyo que te mantienen firme en el asiento de tu bicicleta, ayudándote a pasar mucha más potencia a tus piernas mientras pedaleas. Lo que se recomienda es que cambies tu posición sobre la bici al menos cada hora. Mueve tus manos alrededor de las barras, párate de vez en cuando para estirar las piernas, e inclínate un poco hacia adelante o hacia atrás en el asiento de tu bici a medida que el terreno cambia para que evites que cualquier musculo se fatigue excesivamente.

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