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Tu estado de ánimo afecta el rendimiento en la ruta

Cuando aprendes a canalizar tu estado de ánimo puedes aprovecharlo todo esa energía emocional para evitar el sobreentrenamiento y mejorar tu rendimiento
De seguro en una que otra competencia habremos oído esa frase que dice: “los corredores profesionales pedalean con enojo mientras aplastan a los demás competidores”.



Estudios aseguran que la ira y la tensión siempre y cuando no sean ocasionados por la depresión, son capaces de optimizar tu rendimiento. Para que esto sea enteramente productivo debes aprender a identificar y controlar tus emociones porque si no tu rendimiento podría afectarse por ese estado de ánimo y comenzar a ser perjudicial.

Puedes canalizar tu ira para generar una explosión de energía que hará que rebases a ese rival que tienes delante de ti en alguna carrera, pero debes tener la capacidad para regresar a un estado positivo de ánimo, ya que si te mantienes en la ira, gastaras mucha más energía que necesitas para terminar la carrera. Lo ideal es que uses tus emociones negativas estratégicamente y regresar a un estado de ánimo positivo rápidamente para aprovechar el resto de la energía positivamente. Todo se logra cuando conoces tus diferentes estados de ánimo y aprendes a canalizarlos y controlarlos, algo que a muchos corredores les cuesta mucho trabajo hacer.

Otros estudios aseguran que las emociones positivas como el vigor y la emoción afectan positivamente tu rendimiento lo que no hacen las emociones negativas. Las emociones negativas no solo pueden afectar tu rendimiento sino que si no las controlas pueden alejarte definitivamente del ciclismo.

Uno de tus objetivos como ciclista debe ser el de aprender a identificar tus estados de ánimo para así saber cuáles afectan positivamente tu rendimiento y cuáles no. A continuación te dejamos algunos consejos para que identifiques tus estados de ánimo y saques el mejor provecho de ellos.

Usa la tabla de emociones

Así como elaboras una tabla para medir tus distancias, la velocidad, la frecuencia cardiaca, la fuerza y tu nutrición, elabora una tabla donde puedas hacer seguimiento a tus estados de ánimo. Algunos ciclistas profesionales recomiendan hacer lo que denominan perfil de humor, en el cual podrás medir en una escala de 1 a 10 cuál es el día en el que tu humor te hace ser más productivo. Luego clasifica los niveles de productividad y tu mejor logro durante el entrenamiento.

Reconoce los patrones

Durante las dos primeras semanas comienza a establecer patrones. Así descubrirás qué estados de ánimo te hacen ser más productivo en tus entrenamientos. Al mismo tiempo sabrás que estados de ánimo surten el efecto contrario.



Canaliza tus emociones

Esa sensación de agitación en el estómago es simplemente una señal de que lo que estás haciendo te importa. Cuando entrenas o cuando compites tu cuerpo bombea mucha más sangre para funcionar. La agitación en el estómago, la necesidad de orinar y el nerviosismo son productos de hormonas, neurotransmisores y sustancias químicas que tu cuerpo produce como parte de la excitación fisiológica. Lo ideal es que llegues a conocer tanto tus emociones, que cuando se presenten puedas sacar el mejor provecho de ellas.

Dialoga con tus emociones

Dialogar con tus emociones te da cierto control sobre ellas, y te permite establecer juicios de valor mucho más claros. Al dialogar con tus emociones dejaras que se expresen pero al mismo tiempo les dirás cuando parar. Así siempre tendrás el control de las situaciones que se te presenten pudiendo concentrarte en el resto de tareas que te quedan.

Elije buena música para motivarte

Nada mejor que buena música para motivarte. Estudios aseguran que la música es el mejor potenciador de los estados de ánimo que existe generando una experiencia emocional óptima para tu entrenamiento.

Presta atención a las señales de advertencia

Al conocer tus diferentes estados de ánimo podrás prevenir el agotamiento y el sobreentrenamiento, ya que estar agitado y con un estado de ánimo bajo que no eres capaz de cambiar, son señales tempranas de que necesitas una recuperación seria.



El sobreentrenamiento genera hormonas de inflamación y estrés como el cortisol. Cuando no eres capaz de recuperarte adecuadamente, las hormonas del estrés causan una caída en tus neuroquímicos y tus músculos comienzan a descomponerse. Al llegar a este estado te vuelves malhumorado, agresivo y letárgico. Al tener control de tu estado de ánimo detectaras aquellos signos progresivos de sobreentrenamiento antes de que se conviertan en un problema. Si tu estado de ánimo es persistentemente bajo, necesitas dejar de entrenar hasta que te sientas mejor.

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